LOS GANADORES DE LOS PREMIOS THE BEST FUERON LOS MEJORES DEL AÑO
La gala de la FIFA premió a quienes no solo brillaron, sino que fueron determinantes dentro y fuera de la cancha.
La gala de los Premios The Best no solo celebró nombres, sino rendimientos, liderazgo e impacto real dentro y fuera de la cancha. Cada galardón respondió a una temporada marcada por actuaciones determinantes, regularidad y momentos decisivos que inclinaron la balanza a favor de los ganadores.
Ousmane Dembélé fue elegido Mejor Jugador del Año porque logró consolidarse como una pieza determinante en el Paris Saint-Germain y en la selección francesa. Su desequilibrio constante, velocidad por las bandas y capacidad para aparecer en partidos clave lo convirtieron en un futbolista decisivo, capaz de marcar diferencias en escenarios de máxima exigencia. Más allá de los números, su influencia en el juego colectivo fue fundamental para los éxitos de su equipo.
En el fútbol femenino, Aitana Bonmatí volvió a confirmar por qué es considerada la mejor del mundo. Su premio como Mejor Jugadora del Año se sustenta en su liderazgo, inteligencia táctica y regularidad absoluta con el Barcelona y la selección española. Aitana no solo organizó el juego, sino que apareció en los momentos determinantes, marcando el ritmo de los partidos y siendo el eje sobre el cual giraron los logros colectivos.
Sarina Wiegman fue distinguida como Mejor Entrenadora gracias a su capacidad para sostener un proyecto ganador en el tiempo. Bajo su conducción, Inglaterra mantuvo un alto nivel competitivo, combinando disciplina táctica, fortaleza mental y una clara identidad de juego. Su liderazgo y manejo del grupo fueron claves para obtener resultados consistentes en torneos de alto nivel.
El premio a Mejor Entrenador fue para Luis Enrique por su capacidad de reconstruir y potenciar al Paris Saint-Germain. Apostó por un juego colectivo, intenso y dinámico, logrando que el equipo no dependa de individualidades y recuperando protagonismo en los grandes escenarios. Su lectura táctica y su valentía para tomar decisiones marcaron la diferencia durante la temporada.
Gianluigi Donnarumma fue elegido Mejor Arquero por su regularidad y jerarquía bajo los tres palos. El italiano respondió en partidos decisivos, mostró seguridad en el juego aéreo y fue determinante en momentos de máxima presión. Sus atajadas clave sostuvieron resultados importantes y reafirmaron su condición de arquero de élite.
En la rama femenina, Hannah Hampton se quedó con el premio a Mejor Arquera por su crecimiento sostenido y su capacidad para aparecer en instancias decisivas. Su seguridad, reflejos y liderazgo desde el arco fueron fundamentales para el Chelsea, convirtiéndose en una garantía en los partidos más exigentes.
El Premio Puskás tuvo una fuerte carga simbólica y técnica. Lizbeth Ovalle fue reconocida en el fútbol femenino por un gol de escorpión que combinó creatividad, valentía y precisión, una acción poco vista que recorrió el mundo por su espectacularidad. En el fútbol masculino, Santiago Montiel ganó el galardón por una chilena desde fuera del área, una obra de arte que reunió dificultad técnica, sorpresa y perfecta ejecución, elementos que definen al mejor gol del año.
El Premio Fair Play fue otorgado al doctor Andreas Harlass-Neuking por representar los valores más nobles del deporte. Su rápida intervención para asistir a un aficionado que sufrió una emergencia médica en las gradas evidenció compromiso, humanidad y profesionalismo, recordando que el fútbol también es solidaridad y responsabilidad social.
Finalmente, el premio a la afición fue para los hinchas del Zakho FC de Irak, quienes demostraron que el fútbol puede ser un vehículo de esperanza. El lanzamiento de miles de peluches al campo, posteriormente donados a niños con enfermedades, fue un gesto que trascendió el resultado deportivo y reflejó el verdadero espíritu del juego: compartir, ayudar y emocionar.
¿Cuál es tu reacción?

