DEPORTISTAS BOLIVIANOS DENUNCIARON CORRUPCIÓN Y EXIGIERON INTERVENCIÓN A LAS FEDERACIONES
Atletas de diferentes disciplinas reclamaron abandono estatal, discriminación y decisiones arbitrarias que afectan su participación internacional.
Los principales atletas de diferentes disciplinas alzaron la voz en La Paz para denunciar la falta de apoyo estatal, el abandono institucional y la corrupción dentro de las federaciones deportivas del país. Durante la protesta, representantes de powerlifting, judo y otras disciplinas expusieron públicamente los obstáculos que enfrentan para competir a nivel internacional pese a ser campeones nacionales.
Ana María Choque, atleta de powerlifting, remarcó que “no hay apoyo de este gobierno ni de nuestras autoridades” y reveló que ha tenido que costear sus cuatro viajes internacionales sin recibir “ni un boliviano”. Señaló que muchos deportistas “no pueden manejarse con sus propios recursos” y terminan vendiendo comida para financiar sus viajes. Pidió que “no nos dejen en visto” y que se respete a quienes representan al país. Solicita a las autoridades que no abandonen a los deportistas, el propio deportista realiza malabares para poder viajar a competir en representación de Bolivia.
En la misma línea, Johan Sánchez denunció que su federación lleva “más de 30 años” bajo el mando del mismo dirigente, quien “se eterniza en el poder” y mantiene un “círculo vicioso” de favores políticos. Acusó a los directivos de impedir la asistencia de atletas con opción a medalla y de obligarlos a recurrir a rifas y ventas de dulces para competir en el exterior.
Sánchez advirtió que el problema no se limita a una sola entidad: “Las federaciones son un nido de corrupción y tienen el aval del Comité Olímpico”. Afirmó que la intervención solicitada al Viceministerio de Deportes podría romper la cadena de abusos que afecta a deportistas de todo el país.
Por su parte, Luis Bernal destacó que el movimiento reúne a atletas excluidos, discriminados o sancionados sin justificación por sus federaciones. Explicó que ya presentaron denuncias formales ante el Ministerio de Salud y Deportes, donde encontraron una primera recepción positiva. “Queremos que se respete la Ley 804; no puede haber más nepotismo ni exclusión”, afirmó.
Bernal insistió en que la solución de fondo es la intervención tanto a las federaciones como al Comité Olímpico, institución que según dijo “coordina acciones en contra de los mejores deportistas”. También recordó que la ley exige que las convocatorias se basen en mérito deportivo: “Si un atleta es campeón nacional, debe representar a Bolivia. Ese es el verdadero mérito propio”. Además, menciono que los deportistas están molestos por la falta de apoyo.
Desde el judo, Kayna Patiño denunció que existen “convocatorias discriminatorias” y sanciones arbitrarias que impiden competir a deportistas formados desde la niñez. Cuestionó que las federaciones intenten decidir qué asociaciones pueden o no participar, algo que calificó como una “violación a los derechos del deportista”. Recalcó que los deportistas iven para el deporte.
Los atletas recalcaron que su protesta no busca beneficios individuales, sino evitar que las nuevas generaciones sufran el mismo “calvario” de exclusiones, gastos personales y maltratos institucionales. También pidieron a las autoridades que tomen acciones claras, que investiguen las denuncias y que limpien “el camino sucio que hoy impide crecer al deporte boliviano”.
Fernando Espinoza, deportista de lucha olímpica y representante de Bolivia en los Juegos Suramericanos, denunció que él y otros atletas atravesaron las mismas irregularidades dentro de las federaciones. Afirmó que “la mayoría de las federaciones hace perder el ciclo deportivo de muchos deportistas para llevar a sus familiares, amigos y compadres” y que esta práctica generó un sistema donde “el favoritismo reemplazó al mérito deportivo”. Señaló que en su disciplina, lucha olímpica, el dirigente Guillermo Moor Burgos se mantuvo 38 años en el cargo y que “cada gestión manipuló convocatorias para pagar favores y enviar a dirigentes que no debían viajar”, incluso a competencias como Juegos Bolivarianos y Juegos Olímpicos.
Espinoza remarcó que esta situación no se limitó a su federación, sino que “funcionó como una red de favores en casi todas las federaciones bolivianas”, e incluso acusó al Comité Olímpico Boliviano de encubrir a dirigentes que se perpetuaron en el poder. Sostuvo que “la ley 804 debía modificarse para limitar a un ciclo olímpico el mandato de cualquier dirigente” y advirtió que, de no hacerlo, se seguiría perjudicando a deportistas jóvenes, tal como —según dijo— ocurrió con él: “dejaron pasar mi ciclo olímpico y olvidaron a quienes realmente entrenábamos para representar al país”.
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