UEFA, CONCACAF Y AFC SE OPONEN AL PLAN DE INFANTINO DE ABRIR LA FIFA A INVERSORES PRIVADOS
Las confederaciones cuestionan la falta de consultas previas y rechazan la venta de participaciones comerciales de los torneos de la FIFA a capital privado.
La oposición al proyecto impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, continúa creciendo. Después de la postura adoptada por la UEFA y sus federaciones nacionales, la Concacaf y sus asociaciones miembro también expresaron su rechazo. A esta posición se sumó la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), que se manifestó en contra de la iniciativa para incorporar inversión privada en los derechos comerciales de los principales torneos organizados por la FIFA.
La UEFA había emitido un contundente comunicado en representación de sus 55 asociaciones nacionales, en el que anunció que no respaldará la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva empresa que asumiría la gestión comercial de la Copa del Mundo y otras competiciones del organismo.
La confederación europea rechazó la posibilidad de transferir participaciones de propiedad de los principales torneos de la FIFA a inversores privados y advirtió que, si el proyecto continúa, sus federaciones no acompañarán una iniciativa que consideran puede afectar el modelo tradicional de administración del fútbol internacional.
“Rechazamos de manera unánime e inequívoca la propuesta de la FIFA de transferir participaciones de propiedad de la Copa del Mundo y de otras competiciones a inversores privados. La Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión. Es uno de los mayores legados del fútbol, construido durante generaciones por jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ese legado debe ser entregada a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta”, señaló el comunicado de la UEFA.
Tras la postura de la UEFA, la Concacaf y sus 41 asociaciones miembro también rechazaron la iniciativa luego de una reunión de emergencia realizada este jueves para analizar el plan presentado por Infantino.
El proyecto de FIFA Forward Enterprise contempla captar hasta 4.200 millones de dólares mediante la incorporación de inversores privados con participaciones minoritarias en una sociedad valorada en aproximadamente 20.000 millones de dólares. La empresa administraría los derechos comerciales de la Copa del Mundo y del resto de las competiciones de la FIFA.
Al término del encuentro, la Concacaf expresó su rechazo unánime y manifestó su preocupación por la falta de información, consultas previas y mecanismos de revisión antes de impulsar una transformación de esa magnitud.
En su comunicado oficial, la confederación señaló que sus asociaciones miembro expresaron “profundas preocupaciones sobre la falta de un debido proceso en torno a la propuesta, el plazo artificialmente corto impuesto y la ausencia de cualquier revisión o aprobación por parte de los órganos de gobernanza correspondientes de la FIFA”.
Concacaf también cuestionó la necesidad de recurrir a capital privado para financiar los programas FIFA Forward, tomando en cuenta los ingresos obtenidos por el organismo en los últimos años. “La necesidad de inversión de capital privado para financiar programas FIFA Forward nuevos y existentes después de la Copa Mundial de la FIFA más rentable de la historia fue cuestionada”, indicó el comunicado.
Además, la confederación reafirmó su defensa de una gestión transparente del fútbol. “Concacaf es una confederación unida por el amor a nuestro juego, donde el fútbol es lo primero”, expresó el documento, destacando que durante la última década construyó una organización basada en “el servicio, la gobernanza transparente y la gestión a largo plazo del fútbol”.
Por estos motivos, la Concacaf y sus 41 asociaciones miembro resolvieron rechazar la iniciativa y encomendaron a sus representantes en el Consejo de la FIFA analizar alternativas para utilizar las reservas financieras del organismo con el fin de incrementar los recursos destinados al desarrollo del fútbol.
“Concacaf y sus 41 asociaciones miembro han rechazado la propuesta”, señaló la entidad, que además pidió que cualquier decisión relacionada con el futuro comercial del fútbol respete los procedimientos establecidos en los estatutos de la FIFA.
A la postura de la UEFA y la Concacaf también se sumó la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), organismo que agrupa a 47 asociaciones miembro. Su presidente, Salman bin Ibrahim Al Khalifa, cuestionó que la FIFA impulsara el proyecto sin una consulta previa con las confederaciones continentales y pidió suspender el proceso hasta contar con una evaluación jurídica, financiera y ética completa sobre sus implicaciones
“Las decisiones que puedan reconfigurar el futuro comercial y financiero de este deporte requieren un compromiso previo y exhaustivo con las confederaciones”, señaló el organismo, al remarcar la necesidad de un diálogo amplio antes de avanzar con una iniciativa de esta magnitud.
La AFC también se sumó al rechazo y, mediante un comunicado, afirmó que “una democracia significativa no se mide únicamente por la posibilidad de votar. Comienza con una gobernanza transparente, consultas oportunas, deliberaciones informadas y una participación genuina a lo largo de todo el proceso de toma de decisiones”, en alusión al proceso impulsado por la FIFA.
El objetivo de la FIFA es vender hasta el 20% de FIFA Forward Enterprise a fondos de inversión de largo plazo para obtener nuevos recursos económicos que, según el organismo, serán destinados al desarrollo del fútbol en todo el mundo. Sin embargo, las confederaciones opositoras consideran que permitir el ingreso de capital privado en los principales activos comerciales del fútbol podría comprometer la independencia de las decisiones deportivas y convertir sus competiciones en activos sujetos a intereses financieros.
Con la UEFA, la Concacaf y la AFC alineadas en contra de la iniciativa, la FIFA enfrenta una de las mayores disputas políticas desde la llegada de Gianni Infantino a la presidencia del organismo. El debate ahora se traslada al resto de las confederaciones y a las 211 asociaciones nacionales, que deberán definir si respaldan un proyecto que podría modificar el modelo de gestión comercial del fútbol internacional.
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